¿Qué son las ciberacciones?
 
Las ciberacciones consiste en enviar correos a gobiernos, instituciones o empresas de cualquier parte del mundo que estén cometiendo alguna injusticia, para que la presión internacional les haga cambiar de actitud. Se trata, pues, de una acción solidaria no violenta.  

 
 
¿Y hace mucho tiempo que existe?
 
Bueno, si hablamos de enviar correos electrónicos es evidente que tiene la misma edad que internet. Pero ya antes se utilizaba el envío masivo de cartas. E incluso cuando el correo no era algo asequible para la mayoría, se utilizaba (y se sigue utilizando) la recogida de firmas. Por internet, con cartas, o con firmas, el que muchos ciudadanos muestren su protesta ante una injusticia tiene ya una larga historia.

 
 
No creo que se consiga mucho con las ciberacciones
 
Pues te equivocas. La eficacia de las ciberacciones está más que comprobada con miles de casos que han sido salvados de un fin trágico gracias a una carta, más otra, más otra, más... Es la suma de miles y miles de hombres y mujeres de todo el planeta la que tiene fuerza ante poderosos que, si bien no tienen escrúpulos a la hora de hacer el mal, no quieren que se ponga en contra de ellos la opinión internacional. Es paradójico, pero es así.

 
 
¿Y cómo sé yo en qué casos ciberactuar?
 
Es imposible que gente de a pie, como tú y yo, tengamos conocimiento de las injusticias que se producen en tantos rincones del mundo. Y, aunque supiéramos de alguna, es difícil que una propuesta de ciberacción hecha por un particular llegue a ser conocida -y, menos aún, secundada- por miles de personas. Por eso, lo más normal es estar atento a las ONGs que trabajan en y están atentas a la evolución de los derechos humanos en los distintos países y colectivos sociales. Son ellas las que te dicen dónde hace falta tu apoyo a través de una ciberacción.

 
 
¿Y me puedo fiar de los que proponen ciberacciones?
 
Eso depende de ti y de en qué consideración tengas al colectivo que te propone actuar.

 
 
No me pasará nada por ser ciberactivista, ¿no?
 
Si te refieres a si firmar una petición puede tener consecuencias negativas para ti, hay que decir que no.

 
 
Pero, si es tan fácil, ¿por qué no lo hace más gente?
 
Pues nos gustaría decirte que no lo hacen por alguna razón fuerte y poderosa. Pero no podemos decírtelo porque si alguien que tenga acceso a internet no realiza ciberacciones es, simple y trágicamente, por comodidad, por no emplear un poco del “valiosísimo” tiempo que emplea en navegar (muchas veces sin ton ni son) en ayudar a gente que podría salvar su vida simplemente con unos cuantos cliks de su ratón.

 
 
 Y si no tengo internet,
¿qué hago?
 
Cuando una ONG propone unas ciberacciones a los internautas, prácticamente siempre ofrece, además, otras formas de intervención. Y es que siguen existiendo las cartas y los sellos, y hay fax, y hay folios donde se pueden recoger firmas a mano. Aunque a veces se nos olvide a los que surcamos la Red, internet no es la única forma de comunicación. Y, en todo caso, internet puede tenerlo un amigo, y hay cibercafés... El que quiere, puede.

 
 
Por cierto, ¿hace falta ser mayor de edad?
 
Depende. En la mayoría de los casos no (de hecho, casi nunca se te pide un número de documento de identidad), porque no hace falta tener ninguna edad para decirle a alguien que está haciendo el mal que tú estás ahí y que no piensas permitirlo en la medida de tus posibilidades. Otra cosa es cuando lo que se pretende es alcanzar un número determinado de gente que firme para que ese cúmulo de firmas tenga algún efecto jurídico o político

 
 
Creo que ya lo entiendo. ¿Por dónde empiezo?
 
Entrando todos los dias en nuestra web www.ciberacciones.net donde iremos publicando nuevas ciberacciones. Si no puedes entrar no te preocupes 1 vez al mes te enviamos el boletín con las ultimas ciberacciones publicadas.
 

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